
Qué es una nyckelharpa: la noche de Ana Alcaide en el patio del Casón
El 31 de julio de 2026, un instrumento sueco de origen medieval sonó en el patio de un casón manchego del XVII, tocado por una música que aprendió a tocarlo en las calles de Toledo, a 33 kilómetros de aquí. Esto es la crónica de esa noche y, de paso, la explicación de por qué una nyckelharpa suena como suena. El concierto ya pasó: queda el sitio.
¿Qué es exactamente una nyckelharpa?
Es lo primero que pregunta todo el mundo, normalmente después de haberla oído. Se llama viola de teclas y es sueca. Se toca con arco, como un violín, pero con una diferencia que lo cambia todo: las notas no se pisan con los dedos, se accionan con una hilera de teclas que empujan las cuerdas por debajo.
Las teclas
En lugar de apoyar el dedo sobre el mástil, se pulsa una tecla que toca la cuerda por ti. Eso da una afinación exactísima y, sobre todo, una mano izquierda que puede hacer cosas imposibles en un violín.
Las cuerdas simpáticas
Debajo de las que toca el arco hay otras que nadie roza: vibran solas por resonancia. Son las responsables de ese halo que sigue sonando cuando la nota ya ha terminado, y de que el instrumento parezca traer su propia reverberación.
El arco corto
Más corto que el de un violín, lo que obliga a un fraseo distinto, hecho de golpes breves. De ahí viene buena parte del carácter rítmico de la música nórdica que se toca con ella.
Aquella noche sonó también un violín de Hardanger, noruego. Y como la duda que sigue siempre es la misma, aquí van los tres instrumentos con los que se confunde:
Nyckelharpa, la sueca
Arco y teclas. El arco hace sonar la cuerda y las teclas la pisan por ti, así que la afinación es exacta y la mano izquierda puede hacer cosas imposibles en un violín. Debajo, las cuerdas simpáticas, que nadie roza y suenan solas.
Violín de Hardanger, el noruego
Un violín, con su mástil y sus dedos, pero con cuerdas simpáticas debajo. Es el primo hermano de la nyckelharpa en lo que importa: la resonancia. Puestos uno junto al otro en un patio de piedra, la diferencia se oye sin que nadie la explique.
Zanfona, la que no lleva arco
Se confunde con la nyckelharpa porque también tiene teclas, pero funciona al revés: no hay arco, sino una rueda que se gira con una manivela y frota las cuerdas de forma continua. De ahí ese zumbido sostenido que la nyckelharpa no tiene.
¿Quién es Ana Alcaide?
Ana Alcaide nació en Madrid y vive en Toledo. Empezó con el violín clásico a los siete años, pero es bióloga de formación, y fue una beca de biología la que la llevó a Suecia en el año 2000. Allí se topó con la nyckelharpa.
No hubo escuela ni profesor: aprendió a tocarla sola, tocando en las calles de Toledo, que es donde de verdad se aprende a sostener una melodía delante de gente que no ha pagado por oírte. En 2005 volvió a Suecia a formarse en serio y se graduó en la Academia de Música de Malmö.
De ahí salió una carrera larga: Viola de Teclas (2006), Como la luna y el sol con música sefardí y La Cantiga del Fuego (2012), que estuvo cinco meses en las listas europeas de músicas del mundo. Más de quinientos conciertos en cuatro continentes y en más de veinticinco países, y colaboraciones con Loreena McKennitt en grabaciones y en el Royal Albert Hall.
Desde 2016 dirigió artísticamente el Festival de Músicas del Mundo de Toledo, y en 2017 recibió la Medalla al Mérito Cultural de Castilla-La Mancha en Artes Escénicas y Música.
¿Por dónde empiezo a escucharla?
Cinco puertas de entrada distintas. Pulsa y te sale una; si no te convence, vuelve a pulsar.
«Viola de Teclas», de 2006
El primer disco, y el más directo para entender el instrumento: la nyckelharpa casi desnuda, sin capas que la tapen.
Si vienes de cero, esta.«La Cantiga del Fuego», de 2012
En español y en judeoespañol. Estuvo cinco meses en las listas europeas de músicas del mundo, y es el disco por el que más gente la conoce.
Si quieres el disco más redondo.«Como la luna y el sol»
Música sefardí. Salió de su proyecto final de carrera en la Academia de Música de Malmö, y se nota que es un trabajo de investigación además de un disco.
Si te interesa el repertorio antiguo.Sus grabaciones con Loreena McKennitt
La nyckelharpa metida en un contexto completamente distinto, con otra producción y otra escala. Compartieron escenario en el Royal Albert Hall.
Si ya la has oído sola y quieres contraste.En directo y sin amplificar
No es un disco: es la única forma de oír las cuerdas simpáticas como suenan de verdad, sin un altavoz por medio. Es lo que pasó en el patio.
Si puedes elegir, esta.Conviene aclararlo porque el buscador se equivoca a menudo: hay una periodista con el mismo nombre y mucha más presencia en internet. La música es la de la nyckelharpa.
¿Cómo fue la noche?
El patio, iluminado con velas, y el concierto de 22:00 a 23:30. El aforo se limitó a propósito: no era un festival, era una velada.
Se vendió en dos formatos: la cena en el patio, con 60 plazas, y una modalidad desde los balcones que lo rodean, con solo 12.
Al terminar no hubo salida corriendo. Los artistas se quedaron abajo, con los instrumentos sobre la mesa, y la gente pudo acercarse a ver de cerca las teclas y las cuerdas simpáticas de las que llevaba hora y media oyendo hablar. Eso, en una sala grande, no ocurre; en un patio, sí.
Dónde se sienta cada uno
El patio, visto desde arriba. Pulsa cada sitio.
El centro: donde tocan
Sin escenario y sin amplificar. Las paredes de piedra devuelven el sonido solas, y con menos de cien personas delante lo que llega al oído es el instrumento.
Las mesas: 60 plazas
La modalidad con cena. Se está a ras de suelo y muy cerca, que es lo que hace íntimo un concierto así.
Los balcones: 12 plazas
La modalidad rara, y la mejor. Desde arriba se ve la escena entera como una planta: el arco, las teclas y la gente alrededor.
El corredor de columnas
Por donde se circula y donde se acabó la noche: los músicos se quedaron abajo con los instrumentos sobre la mesa y la gente pudo acercarse a verlos.
¿Por qué funciona un patio?
Hay una razón física. Un patio cerrado por sus cuatro lados y con paredes de piedra devuelve el sonido por sí solo: no hace falta amplificar, y un instrumento acústico con cuerdas que resuenan solas está ahí en su terreno. Con menos de cien personas delante, lo que llega al oído es el instrumento, no un altavoz.
El resto lo pone el contexto: un edificio del siglo XVII, en el casco histórico de un pueblo que a las once de la noche está en silencio. Es lo contrario de un recinto, y por eso funciona para este tipo de música. El mismo patio es la sede del cóctel del Festival Entre Patios.
Aquella noche fue la primera, no la única. El patio se puede montar así otra vez y esa es la idea. Las siguientes veladas se anuncian en la agenda del Casón; esta página se queda como lo que es, la crónica de por dónde empezó.
Nuestra opinión. Las doce plazas de balcón valían más que las sesenta de abajo. Desde arriba se ve la escena entera como una planta: el arco, las teclas y la gente alrededor. Si repetimos el formato, es lo primero que volveríamos a montar.
Preguntas frecuentes
¿Quedan entradas?
No: el concierto fue el 31 de julio de 2026 y ya se celebró. Esta página cuenta cómo fue; no hay nada a la venta en ella.
¿Habrá más conciertos en el patio?
Es la intención, y el formato ya está probado. Cuando haya fecha se anuncia en eventos y en las redes del Casón.
¿Se puede alquilar el patio para un concierto o un evento?
Sí, el patio y los espacios de la casa se usan para celebraciones y actos. Lo contamos en los espacios exteriores.
¿Dónde se aparca en Orgaz?
El pueblo tiene zonas de aparcamiento gratuito a pocos minutos andando del casco. En una noche de concierto es lo normal: se deja el coche una vez y se va andando. Si vienes de lejos, está a una hora de Madrid.
¿Dónde escucho su música?
En su propia web y en las plataformas habituales. Aquí no colgamos grabaciones de la noche: la música es suya.
Duerme donde suena
Las veladas del patio terminan tarde y a nadie le apetece conducir después. Las habitaciones están justo arriba, y se cena abajo. Al día siguiente hay piscina y campo a media hora.